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En cumbre de Cerro Ñielol presentaron libro sobre milenario cultivo mapuche

La Fundación para la Innovación Agraria FIA presentó en la cima del Cerro Ñielol de Temuco el libro “La Kinwa mapuche” que recopila las bondades de este cereal conocido hace más de 50 siglos.

En la cima del cerro Ñielol de Temuco fue presentando el libro “La Kinwa Mapuche, recuperación de un cultivo para la alimentación”, texto que da cuenta de las ventajas de este cereal conocido hace más de 50 siglos por los pueblos originarios de los Andes americanos.

El libro compila el trabajo y los resultados de un proyecto impulsado por la Fundación para la Innovación Agraria FIA, que fomentó la recuperación del cultivo de este cereal en comunidades originarias de la IX Región.

Margarita d`Etigny, directora de FIA, comenta que el proyecto realizado durante cuatro años apunta a revalorar y fortalecer comercialmente un producto con interesantes perspectivas. “Hay razones científicas que avalan que este cereal puede efectivamente convertirse en un excelente complemento de la dieta humana, sobre todo por su alto contenido de proteínas, y que por lo mismo se puede transformar en una alternativa viable de producción comercial para estas familias rurales”.

Durante la presentación del libro estuvieron presentes también las curadoras de semillas Zunilda Lepín, Eris Coronado y Sofía Canario, mujeres mapuche que colaboraron con el proyecto y que poseen la tradición de guardar las semillas de especies nativas y entregarlas a quienes les puedan dar el mejor uso y respeto.

Con el aporte de la Fundación para la Innovación Agraria, el proyecto fue desarrollado por especialistas del Centro de Educación y Tecnología CET y del Centro de Educación y Tecnología para el Desarrollo del Sur, CETSUR.

Joel Solorza, conocido chef del programa “Raíces del Sur” de Canal 13 Cable y conductor del espacio “Plaza de Almas” de Radio Chilena, fue el encargado de presentar el libro, junto a Pablo Galvez, chef del Hotel del Lago de Pucón, y Rodrigo Cofré, del Hotel Park Lane de Pucón, quienes dieron a conocer platos inéditos creados a partir del sabor y las propiedades nutricionales de la quínoa y que han incorporado en las cartas de las respectivas cocinas a su cargo.

Los expertos, miembros de la Asociación de Chef Internacional Les Toques Blanches que reúne a los mejores cocineros de gorra blanca del mundo, demostraron mediante degustaciones y preparaciones in situ las posibilidades culinarias de la quínoa mapuche.

Diálogo de Saberes

El proyecto de FIA se planteó recuperar el cultivo de la Kinwa mapuche (“quínoa”) en circuitos familiares del valle y el secano interior de la IX Región.

La investigación se desarrolló en tres zonas agro-ecológicas de la región, donde participaron familias de la asociación indígena de RepuKüra (Chol-Chol) integrada por 30 familias, asociación indígena Küme Mapu (Temuco) y comunidad Nicolás Ailío II (Gorbea) integrada por 14 familias.

Luego de plantar 24 variedades se dictaron clases entre las familias ejecutoras y se impulsó la comercialización a pequeña escala, en los propios negocios de las comunidades indígenas.

Al finalizar el proyecto, las familias integraron el consumo y el cultivo como una extensión de su propia cultura revalorizada, con renovada identidad.

Uno de los desafíos que debieron enfrentar los investigadores fue ganarse la confianza de las familias involucradas, para que les cedieran y confiaran sus semillas para difundirlas al resto de la sociedad.

La metodología del proyecto consistió en recuperar el cultivo del cereal desde una perspectiva de “diálogo de saberes y revalorización cultural”, alentando la diversidad, los sistemas autónomos de intercambio y el manejo de los espacios domésticos en el entorno de la casa.

Alimento ancestral

El nombre científico de este cultivo es el de Chenopodium quinoa Willd y es originaria de los Andes Americanos. Se cultiva hace más de 5 mil años en este continente.

Los españoles la bautizaron mujo (mijo) o arroz pequeño, porque el grano y el color son bastante semejantes.

Por sus cualidades medicinales y alto valor alimenticio era una planta sagrada para los aborígenes, que consumían incluso sus hojas y tallos.

Actualmente, la demanda por la quínoa mapuche está aumentando, especialmente por su alto valor alimenticio y medicinal, así como por ser un cultivo rústico, que se adapta a condiciones extremas.

El grano de la quínoa contiene entre un 11 y un 20 por ciento de proteínas de alta calidad, niveles que lo ubican por encima de los cereales normales y comparable a la leche como fuente proteica.

Los principales países que producen quínoa son Perú, Bolivia y Ecuador, los que han aumentado en un 400 por ciento los envíos a los países industrializados en los últimos años (entre 1990 y 1998), mientras que el precio se ha incrementado desde los US$ 0.85 FOB/kilo a US$ 1.34 FOB/kilo en el mismo periodo.

Las quínoas del sur de Chile son las únicas adaptadas a fotoperiodos largos, capaces de producir en condiciones más frías y húmedas y en suelos más ácidos que aquellas de las zonas andinas.

La quínoa exhibe una alta adaptabilidad. Su cultivo es posible desde el nivel del mar hasta los 4.000 metros de altura. Desde climas cálidos (35º C) hasta los climas fríos (-8º C), con precipitaciones que oscilan entre los 250 mm en Mendoza, Bolivia, hasta los 2.000 mm al año, como en Temuco. Brota igualmente en suelos francos, arenosos o arcillosos, con pH alcalinos (9) hasta los suelos ácidos (4.5).

Distribuida en todo el cordón andino, en una extensión aproximada de 12.000 kilómetros desde Venezuela hasta Chile, desde la latitud norte 6º hasta la latitud sur 47º. Esta diversidad geográfica ha alentado una gran dispersión genética, que se traduce en la existencia de unas 3.000 variedades conservadas en los “bancos de germoplasma” existentes en la Cordillera de los Andes.

Fuente: La Segunda Internet
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